Inicio En Portada Resumen Temporada 16-17: Sevilla FC

Resumen Temporada 16-17: Sevilla FC

0

Sampaoli, revolución en el juego

Sampaoli por Emery, dos estilos diferentes de juego, un cambio de visión futbolistica había llegado a Nervión y con ello los amistosos, todos aquellos con deficiencias pero con un denominador común, las victorias, eso ayudaba a que los conceptos futbolisticos de Sampaoli fueran mas fácil de calar en los jugadores

El amargo trago del comienzo: las Supercopas

Llegó el 9 de agosto, final de Supercopa de Europa contra el Real Madrid, y aunque acabó con derrota, las sensaciones fueron muy buenas, con partes del juego donde el Sevilla dominó con brillantez, pero faltó esa contundencia en los minutos finales para que Sergio Ramos no forzara la prórroga para un posterior cansancio acumulado del Sevilla que, sumado a una expulsión de Kolodziejzcak, decantó la balanza para los merengues (3-2)

Superado el primer partido oficial, llegó otro duro escollo, la Supercopa de España, contra el Barcelona la cual fue una odisea en su totalidad para los de Jorge Sampaoli, de los cuales no supo aprovechar las ocasiones obtenidas tanto en la ida como en la vuelta, se terminó con un contundente (5-0) en el resultado global.

Frenético comienzo liguero

El debate estaba servido. Las ocasiones falladas en ambas finales, más por las derrotas que por el juego, hacían reclamar por parte de algunos aficionados y prensa un delantero de nivel mayor. Con ello, llegó LaLiga y con él una jornada 1 que pocos sevillistas olvidarán: La diversión llegó al Pizjuán, los fallos defensivos se neutralizaban con un dinamismo ofensivo de altura, el primer partido acabó (6-4) toda una locura para el aficionado futbolero. La opinión era unánime por parte de aficionados sevillistas y medios de comunicacion: “Con el Sevilla de Sampaoli no te vas a aburrir”.

A partir de ahí, Sampaoli quiso reforzar los automatismos defensivos, una mayor fuerza en defensa para seguir potenciando esa verticalidad defensiva, fueron pasando los partidos y los resultados eran buenos, empate contra la Juventus como visitante (0-0), ganando todos los partidos posibles como local ante (Las Palmas, Betis o Alavés) y logrando, tras más de 15 meses, una victoria fuera de casa contra el Leganés (2-3), además de una victoria merecida contra el Atlético de Madrid que provocó un mensaje de ambición a España: “Lucharemos por la Liga”.

San Mamés, punto de inflexión

Con una derrota en San Mamés se sacaron varias conclusiones: la primera fue el debate en portería. Sirigu es expulsado contra el Athletic de Bilbao, muchas críticas sobre el italiano, el cuál ya no jugaría más con el Sevilla hasta su cesión en enero al Osasuna

Se sacó en positivo, que el siguiente partido era Champions, contra el Olympique de Lyon, y salió distinto a todo. Un fútbol ofensivo y de mucha calidad asombraba al Pizjuán, pero con una pequeña laguna, el corto resultado (1-0), el cual generó críticas leves y se seguía demandando un delantero de mayor nivel por las ocasiones falladas.

Noviembre, buen juego y mantenerse

Noviembre, todo un mes plácido para el conjunto hispalense. Los partidos fueron rodados, todo salía bien ya que las victorias seguían llegando en competición liguera contra rivales como Valencia o Deportivo, además de los dos triunfos en Champions League contra el Dinamo de Zagreb que, sumado al empate contra la Juventus y la victoria frente al Lyon, dejaba al Sevilla en buena posición para las dos últimas jornadas en Europa, con opciones de primer puesto.

Camino de rosas y valentía

Gozoso partido en el Sánchez Pizjuan en la jornada 5 de Champions contra el Dinamo, el 4-0 hacía que el Sevilla estuviera clasificado matemáticamente con una victoria de la Juventus en su partido como local, pero desgraciadamente un empate provocaba que el Sevilla tuviera que sacar como mínimo un empate en Francia para conseguir la clasificación a la siguiente fase.

Diciembre empezó mal, con una derrota en Granada, la primera victoria de los nazaríes en el curso. Seguidamente, el Sevilla viajaba a Lyon a confirmar el pase a octvaos de final de UEFA Champions League, hasta la fecha el partido más importante de la temporada, finalmente se consiguió el objetivo un empate a cero clasificaba a los de Sampaoli que tras conseguir este pase, conseguiría sendas victorias frente a Celta (0-3), Málaga (4-1). Terminó la primera parte del curso con una magnífica sensación, vivo en todas las competiciones, con unas sensaciones magníficas en cuanto a juego, y con un mensaje convincente para la afición sevillista a la par que osado: “No hay miedo a nada“.

Aquél enero…

Y llegó ese tan ansiado enero. El equipo funcionaba a la perfección, había calado la idea de Sampaoli y el Sevilla peleaba por los puestos de cabeza de tú a tú con Real Madrid y Barcelona. Además de estar peleando por la primera plaza de la liga y con el pase a octavos ya confirmado tras el empate a cero en casa frente al Olympique, el Sevilla tenía la ilusión de hacer algo grande en la Copa del Rey. Y comenzaba el 2017 con la ida de octavos de Copa contra uno de los peores rivales posibles: el Real Madrid. Los de Sampaoli se presentaron, a medias, en el Bernabéu y salieron goleados por 3-0 en un partido para olvidar y que influyó, en exceso, el arbitraje de Mateu Lahoz, que señaló ese famoso penalti a favor del Real Madrid que todos recordarán.

La siguiente plaza a visitar por los hispalenses era Anoeta, que no había visto una derrota desde la primera jornada de liga ante el Real Madrid, y el Sevilla arrasó. Fue una de las mayores exhibiciones de la ‘era Sampaoli’ en el Sevilla, pasando por encima en todo momento de los de San Sebastián. La falta de gol del Sevilla trajo consigo a un refuerzo de lujo en calidad de cesión: Jovetic. El montenegrino, sin opciones en el Inter, encontró refugio en el Sevilla y llegaría justo para la vuelta de Copa del Rey ante el Real Madrid. Partido que podemos señalar en rojo en el calendario, y no precisamente por el fútbol que se exhibió en Nervión. Además del gol de Jovetic en su debut y el 3-3 en el marcador -el Sevilla se puso 2-0-, lo que de verdad recuerda el sevillismo fue la actitud de Sergio Ramos. El camero, que pidió tirar un penalti sobre Casemiro, mandó a callar a Biris Norte en su celebración desatando abucheos atronadores del estadio al completo contra un canterano, lo que son las cosas. Pero como todos saben, el fútbol es caprichoso y justo había fijado otro encuentro, esta vez en liga, ante el Real Madrid -y en el Sánchez-Pizjuán- tan sólo 3 días después. Esta vez, con el cartel de no hay billetes en las taquillas de Nervión, el show iba a comenzar desde el primer momento. El estadio, en pie, protestó contra la actitud chulesca e innecesaria de Sergio Ramos en el partido anterior escribiendo el prólogo de como iba a ser el partido para el ex jugador sevillista. Centrándonos en los futbolísitico, el Sevilla realizó un partido muy serio antes los merengues, ya que se estaba jugando igualar a puntos a los de Zinedine Zidane. La polémica, como suele ser ya bastante habitual, hizo acto de presencia por la señalización del colegiado de un penalti casi inexistente de Rico sobre Carvajal que transformó Cristiano y ponía al Sevilla por debajo en el marcador. Pero el amateurismo, el nunca se rinde y la casta y el coraje que transmiten el escudo del Sevilla en el pecho no habían dicho la última palabra. En el 85′, un centro de Pablo Sarabia al área desde tiro libre acabó en gol en propia puerta de… ¿Lo adivinan? La grada estalló con la probabilidad de remontada de los suyos, y acertaron. El futbolista que había llegado para paliar la falta de gol de los de Sampaoli, Jovetic, iba a ser el principal protagonista. Tras un robo de Vitolo en el centro del campo -lesionado desde el final del primer acto-, el balón le llegó al montenegrino que, desde fuera del área, la puso de forma inmejorable e imposible para Keylor Navas. ¿La imagen de una celebración en el estadio del Olimpiakos o Panatinaikhos? Pues de la misma forma se celebró el gol de Jovetic en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

Con la Champions en la mira

Tras esos 3 inesperados puntos, el Sevilla ganó con apuros en El Sadar por 3-4 y cayó ante el Espanyol (3-1) en un partido condicionado desde el primer minuto por un penalti, discutible cuanto menos, de Pareja sobre Piatti que acabó con la expulsión del zaguero sevillista. Volvería al Sánchez-Pizjuán para medirse al Villarreal en un partido en el que el gol no quiso llegar gracias a una actuación memorable de Asenjo. Después del empate a cero ante el Villarreal, llegarían dos victorias consecutivas ante Las Palmas y Eibar para llegar lanzado al partido más importante de la temporada ante el Leicester.

La ida de octavos de Champions League no terminó de la forma que todos hubiéramos deseado. A pesar de ganar el partido, el gol de Vardy complicó el partido, tanto que por ese gol el Sevilla acabó eliminado. Correa desde los once metros podría haber puesto el primero en el luminoso, pero Schmeichel lo paró. Minutos más tarde, Sarabia con un cabezazo muy ajustado al palo puso el primero para el Sevilla y en la segunda parte Correa se desquitaría con un golazo. El gol de Vardy complicó la eliminatoria al Sevilla que pudo dejar resuelta en la ida, pero le faltó la “contundencia” que ha escaseado durante todo el año.

La cruz de marzo

Las sensaciones que dejó el partido ante el Leicester no fueron todo lo buenas que podrían ser. Sabían que ese gol de Vardy podría complicar la eliminatoria y, de algún modo, el equipo se fue cayendo. 3 días después, el Sevilla se plantaba en el Benito Villamarín, aunque compareció a medias. Un gol de Durmisi de falta en la primera parte reflejó pésimo partido del Sevilla hasta al descanso. A partir de ahí, los de Sampaoli se repusieron y pudieron remontar el partido gracias a los goles de Mercado, que firmó su segundo gol al conjunto verdiblanco en dos partidos, e Iborra. Con la mirada ya puesta en la vuelta en el King Power Stadium, el Sevilla consiguió una trabajada victoria en el Sánchez-Pizjuán ante el Athletic de Bilbao por la mínima y un empate que supo a poco ante el Alavés y se dirigía a Londres para medirse al Leicester.

La cita del Leicester era crucial para los intereses de la entidad, que había puesto todo su empeño en hacer algo grande en la Champions League. La decadencia en el juego hispalense y la falta de contundencia a la hora de finalizar pasaron factura a los de Sampaoli, que no pudieron hacer ni un solo gol a pesar de las numerosas ocasiones de las que dispusieron. Golpearon pronto los ‘foxes’, ya con Shakespeare en el banquillo, gracias a un gol de Morgan que se encontró un balón suelto en el área tras un córner. El Sevilla necesitaba un gol para ganar la eliminatoria, y el que llegó fue el de Albrighton para poner el 2-0 en el luminoso y dejar al Sevilla en el dique seco. El tan ansiado gol no llegó, ni de penalti. N´Zonzi tuvo desde los once metros la posibilidad de intentar la heroica pero Schmeichel volvió a pararle un penalti al Sevilla al igual que lo hiciera en la ida. En lo extradeportivo, Nasri se encaró con Vardy en medio del juego para cavar su sentencia y su rendimiento en el Sevilla, ya que después de la tan recordada cita, fue nulo o inexistente.

¿Dónde estás, Sevilla?

La baja moral por la eliminación y el cansancio físico de una temporada agotadora sentenciaron al Sevilla, quedando las expectativas formadas en simple humo. Tras este partido, el Sevilla encadenó 2 derrotas y un empate en los próximos 3 partidos. En el Calderón, los del Cholo Simeone pasaron por encima de un Sevilla totalmente entregado al cuadro colchonero, en casa ante el Sporting no pudo pasar del 0-0 y en el Nou Camp no pudo hacer nada frente al Barcelona. La respuesta iba a llegar frente al Deportivo de la Coruña en un partido loco que acabó en victoria sevillista por 4-2 ante los de Pepe Mel en el que brilló Kakuta, con dos golazos a su ex equipo. En Mestalla, el Sevilla realizó un gran encuentro frente a los de ‘Voro’, pero ninguno de los dos equipos estuvo acertado y no se produjeron goles en Valencia.

Tras el empate ante el Valencia, llegaron dos victorias consecutivas en Nervión ante Granada y Celta de Vigo, al cuál dirigía el ‘Toto’ Berizzo, ahora entrenador del Sevilla. El Sevilla seguía intentado pelear la tercera plaza con el Atlético de Madrid, pero desde que perdió toda la renta en marzo, se antojaba un imposible, y La Rosaleda lo certificó. Partido extraño aquél que se le escapó al Sevilla por lo mismo que se han ido muchos puntos: la contundencia. Se puso 1-2 gracias a dos goles del ‘Mudo’ Vázquez que mostraba lo que perdió en algunos momentos de la temporada, pero el Sevilla no materializó sus ocasiones –que se sumaron con la fragilidez defensiva- y los de Sampaoli acabaron cayendo por 4-2 ante los de Míchel.

Fin de fiesta sin expectativas

Y ya quedaban tan sólo tres fechas para acabar la que podría haber sido una de las mejores del historia del club. Ante la Real Sociedad, los mismos problemas arribas del Sevilla volvieron a aparecer y el resultado acabó con 1-1. La próxima cita, ante el Real Madrid, fue para recordar tan sólo la vuelta de Krhon-Dehli a los terrenos de juego tras su lesión ante el Shacktar, porque el partido del Sevilla fue nulo y acabó cayendo por 4-1. Y llegó el fin de fiesta en forma de manita ante Osasuna para culminar el año que pudo ser y no fue. Una actuación inmensa de Jovetic cerró su andadura, por el momento, en Nervión y el Sevilla se despedía de su afición con una goleada.

“Lo que pudo ser y no fue” es la frase que resume la temporada y la ‘era Sampaoli’ en el Sevilla, que dejó muchas luces y sombras. Ahora, toca seguir y mejorar la buena, porque lo fue, temporada sevillista, que pasa por conseguir pasar la previa de Champions League.